Adryana Palomino Escrito por  - 1839 Views

Ama de casa Vs. La profesional

Cómo empezar a escribir este artículo… me miro las uñas, me rasco la mano, me toco mi rostro y luego me persino para que todo salga bien, y es que escribir sobre este tema, sin afectar susceptibilidades, es complicado.

Soy una mujer profesional, pasados mis cuarenta y después de 20 años, decidí tener otro hijo que ha cambiado mi vida de una manera indescriptible y aunque no puedo decir que todo ha sido de maravilla, puedo asegurarles que me ha enseñado cosas que jamás imaginé aprender, ni mucho menos vivir.

Después de tener una vida muy… como decirlo… ¿dinámica?, ¿social?, ¿sencilla?, ¿divertida?, ¿poco comprometedora?, podría seguir escribiendo más palabras que identifiquen ese estilo de vida que antes vivía, pero prefiero dejarlo así y simplemente confirmarles que no tenia compromisos tan específicos y delicados como el cuidado de un bebé y una casa.

Vivía el día a día sin tantas preocupaciones, pues mi hijo ya estaba grande y tenía los cuidados necesarios y las personas adecuadas que estaban con él permanentemente. Así que el mundo en el que me movía sólo me exigía de una buena presentación, una fluida redacción, unas excelentes relaciones públicas, una noticia nueva y asistir a infinidad de fiestas y eventos con gente igual de descomplicada y altiva que yo. Y digo altiva porque el mundo del entretenimiento y los medios muestran la faceta más egocéntrica y creída de todos los trabajos; somos yo, luego yo y después yo. Para mí, hablar de este trabajo me trae recuerdos gratos, porque no sólo vivía ocupada en lo que me gustaba hacer sino también vivía rodeada de gente buena, mala o hipócrita, que al final no importaba; porque jamás me sentía sola; sin embargo cuando llegaba a casa le contaba a mi esposo todo lo que hacía en el día pero al pasar el tiempo me daba cuenta que todos los días hacia lo mismo y todo por un mismo sueldo, no habían recompensas; esas que nos llenan y que obviamente dejamos pasar por egoístas y ambiciosas.
Pasado un tiempo me cansé de hacer lo mismo y decidí mirar hacia otro lado, admirar y desear algo que tenía guardado muy dentro de mí y que posiblemente por miedo lo había dejado pasar.

Quería realizar el trabajo que toda mujer sueña hacer; sin importa mis años, mi estilo de vida, ni lo que otros pensaran; decidí compartirlo con mi esposo y de esta manera ponernos a la tarea deseando que todo saliera bien. Quería tener ese trabajo que increíblemente no exige hojas de vida, ni unas excelentes referencias, ni mil idiomas para tenerlo, ni especializaciones o años de experiencia; y sin importarme el mejor de los sueldos, las horas extras, los dominicales, las madrugadas e incluso trasnochadas que permanentemente uno vive en este trabajo, decidí tomarlo sin pensarlo dos veces.

Sabía que mi vida cambiaria de forma radical, pero quería intentar algo diferente, lanzarme al ruedo y completar esa tarea que no pude terminar cuando era joven por diferentes circunstancias. Nueve meses después nació mi hija fruto del amor y el deseo de ser madre, pero no sólo una típica madre, (la que teniendo la oportunidad, insiste en trabajar y dejar a sus hijos con desconocidos), sino una madre al 100%, sí, esa, la que se dedica en cuerpo y alma; dejé mi trabajo, mi vida social, mis dormidas eternas y mis innumerables trasnochadas por eventos de rutina. Convertí mis días normales en días más importantes y relevantes en ella; sus teteros, sus baños, sus cambios de pañal, sus sopitas, sus vacunas y verla crecer diariamente y además preocuparme por el aseo de la casa, el almuerzo, el mercado, las cuentas y todo lo que hace una ama de casa mientras su esposo trabaja y su hija crece. Me convertí en ¡La Gerente de mi Hogar!

Y puedo asegurarles que ni la abogada, la periodista, la arquitecta, la contadora, la fisioterapeuta, la diseñadora, la administradora, entre otras profesiones realiza un trabajo más extenuante y estresante que este, pero a la vez gratificante porque esos momentos no se repiten nunca y a medida que los hijos crecen se convierten en independientes y son pocos a los que les gusta la melosería o los apretados abrazos que solemos darles. El tiempo pasa tan rápido que ni nos damos cuenta y aquellos recuerdos gratos son un día marcados y contados por nuestros hijos. A futuro ellos guardan pedacitos de momentos vividos para luego compartirlos, así como nosotros también lo hacemos y aunque no lo crean, esos recuerdos permanentes son los que viven cuando son niños y son los que muchas veces perdemos por desear tener más comodidades o dinero en nuestros bolsillos.
Y es que ¡claro! con la situación que hoy se vive, ¿quién no quisiera vivir mejor? Esto lo pienso permanentemente cuando meto la mano a mi bolsillo y no encuentro ni monedas, así que me estreso, me muero de la piedra y me siento impotente, pero mi actitud cambia de repente cuando recojo del jardín a mi hija y veo su sonrisa en los labios, cuando la veo sana jugando en su cuarto, cuando le leo el libro que a ella más le gusta, o cuando me abraza y me dice: “gachas mami, te amo”; de repente esos bolsillos vacíos se llenan de amor y esperanza; de una infinita alegría y un eterno agradecimiento a Dios y a la vida por brindarme la oportunidad de ejercer la mejor profesión del mundo… Madre y Ama de casa.

Una ama de casa se ocupa de sus hijos, su techo, su esposo o si es soltera su entorno; se ocupa de que todo permanezca bien y en orden, de las cuentas, del mercado, de la ropa y hasta de los esporádicos trabajitos que ella se invente; una ama de casa permanece todo el día ocupada y estresada porque nada falte. Pero al final del día sabe que lo ha hecho bien y espera ser recompensada con un beso de sus hijos y su esposo y una paga con un gracias y un de nada. Un ama de casa sabe que el tiempo que permanece con su familia es sagrado y que en algún momento cuando a sus hijos los vea crecer, concluirá su función para luego empezar una nueva etapa en su vida y cumplirá otro oficio o profesión para luego ser admirada y respetada por su familia.

Una profesional sabe que tiene que cumplir con horarios, compromisos, eventos, extras y contará con un sueldo fijo que seguro llegará quincenal o mensual; sabe también que a su hijo tendrá que dejarlo todo el día con un desconocido , con un familiar o un día completo en el jardín o colegio; una profesional sabe que cuando llega a su casa, llega cansada y no tiene tiempo, ni voluntad de leer un libro o la paciencia completa para escuchar o preguntarle cómo le fue en el colegio; o tal vez ayudarle a hacer o corregir sus tareas, pero tiene claro que lo recompensa será con algún juguete o una salida el fin de semana. Es claro que muchas mujeres tienen que hacer esto porque se encuentran solas, porque la paga es poca o mucha, porque no pueden contra su ego, o por diferentes motivos y esto puede ser perdonable para los hijos, sin embargo, ellos jamás olvidan y siempre reprocharán esos momentos que no tuviste para ellos. Así que si decides trabajar en lo que sabes hacer, ya sea por necesidad o porque te da la gana, no olvides que tienes una familia y que la familia está primero; recuerda que tus hijos crecerán y lo que hoy hagas, mañana ellos te lo recordarán.

En conclusión, ser ama de casa Vs. una profesional en algún otro tipo de trabajo, tiene sus sacrificios pero también sus recompensas si lo haces bien. Este artículo no reprocha ninguna de las dos funciones, sólo pretende resaltar la labor de cada madre en sus labores diarias, que realizan por el amor, seguridad, bienestar y comodidad para sus hijos.

Adryana Palomino

Directora General de Mujeresuna.com. Community Manager. Comunicadora Social, Periodista y Organizacional, egresada del Politécnico Grancolombiano.

Sitio Web: www.mujeresuna.com

comentarios (2)

  • Liliana Restrepo

    Gracias por este post, ha sido de gran ayuda ya que en este momento mi hijo menor tiene 10 años y antes de que crezca quiero estar en casa con él, he tomado la decisión de quedarme en casa con ellos y me siento afortunada de que mi esposo me apoya, no es fácil lo pienso una y otra vez pero cuando quiero arrepentirme pienso en ellos y veo las ventajas que eso traerá a sus vidas y sus memorias.

    Reportar
  • Elsa Martinez

    “Siempre hice algo para lo que no estaba preparada. Creo que esa es la manera en que crecemos. Cuando hay un momento de: ¡Uf!, no estoy totalmente segura de poder hacerlo, y te obligas a aceptar esos momentos, ahí es cuando avanzas”

    Reportar

Deja un comentario

Asegúrese de introducir toda la información requerida, indicada por un asterisco (*). No se permite código HTML.

  • Mujeresuna.com | Adryana Palomino - Directora - Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. | Dieggo Mendoza - WebMaster - Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.
Usamos cookies propias y de terceros para el funcionamiento de este website. Al continuar, consideramos que acepta su uso. More details…